La silicona es uno de los selladores más versátiles y populares en el mundo del bricolaje y las reparaciones del hogar. Gracias a su capacidad para sellar y proteger grietas o juntas, es común encontrarla en baños, cocinas, lavanderías y muchas otras áreas que necesitan impermeabilización. Su elasticidad y resistencia al agua la convierten en un producto casi imprescindible para mantener a salvo las superficies frente a filtraciones y daños por humedad.

Sin embargo, aunque la silicona puede durar muchos años, con el tiempo pierde sus propiedades: se endurece, se agrieta, se decolora y pierde eficacia. Es entonces cuando es necesario retirar esos restos endurecidos para poder volver a aplicar una nueva capa y asegurar un sellado correcto. Además, en ocasiones tenemos que eliminar silicona cuando queremos reemplazar muebles, accesorios sanitarios o simplemente corregir un trabajo anterior que no quedó del todo bien.

Uno de los mayores retos al quitar silicona es hacerlo sin dañar la superficie debajo, ya sea azulejos, bañeras, paredes o incluso tejidos. Porque aunque parezca un adhesivo resistente, su eliminación puede ser sencilla si se usan los métodos adecuados. Antes de lanzarte a limpiar, es importante saber cómo quitar silicona de forma eficaz y segura, para evitar rayones, manchas o cualquier tipo de deterioro. Este artículo te guiará paso a paso para eliminar restos de silicona endurecida, con trucos y consejos prácticos para que la tarea sea mucho más sencilla.

El clásico aceite penetrante para remover la silicona

Antes de comenzar con cualquier método para eliminar restos de silicona de forma fácil y sin dañar superficies, es fundamental preparar correctamente la zona donde vas a trabajar. Aunque a simple vista la superficie pueda parecer limpia, es muy recomendable darle un repaso extra para eliminar cualquier residuo invisible que podría interferir con el efecto del aceite penetrante. Un trapo húmedo será suficiente para limpiar a fondo, y no olvides secar bien la zona antes de proceder, ya que la humedad puede afectar la acción del producto.

Con la superficie impecable y completamente seca, llega el momento de aplicar el aceite penetrante. Para hacerlo de forma precisa, levanta la cánula del cabezal doble acción, de modo que puedas dirigir el spray directamente a una esquina de la silicona que deseas eliminar. Gracias a esto, el producto va a penetrar exactamente donde debe y facilitara la separación del sellador sin afectar el área circundante.

Utilizando un cuchillo o una espátula, empieza a separar suavemente la silicona de la superficie. Al encontrar un extremo suelto, agarra la silicona con cuidado, asegurándote de no mancharte y tira despacio para despegarla. Si notas que la silicona se vuelve pegajosa o difícil de remover, rocía un poco más de aceite penetrante en esa zona y espera unos minutos para que el producto haga efecto. Continúa tirando suavemente hasta que toda la silicona esté completamente retirada. Para finalizar este proceso, limpia cualquier residuo de aceite que haya quedado con la ayuda de una espátula y un trapo limpio.

  • Un consejo práctico: el WD-40 es uno de los aceites penetrantes más accesibles y efectivos para esta tarea, disponible en la mayoría de ferreterías y a un costo razonable.

Una opción mucho más casera… y laboriosa

Cuando el presupuesto es ajustado o prefieres soluciones más caseras, existen métodos tradicionales para eliminar restos de silicona de forma fácil y sin dañar superficies, aunque requieren un poco más de tiempo y paciencia. En esta opción, recurrimos a productos comunes que probablemente ya tengas en casa o puedas conseguir fácilmente, pero con ciertas precauciones para evitar daños.

Entre los solventes caseros más usados se encuentran el alcohol etílico, la acetona, el aguardiente y la gasolina. Estos líquidos tienen la capacidad de ablandar la silicona endurecida, facilitando su remoción. Antes de aplicarlos de forma general, conviene probar en una pequeña zona oculta para verificar que no causen manchas ni deterioren el material sobre el que trabajas.

El primer paso es retirar la capa gruesa de silicona. Para ello, una espátula de ferretería es ideal para raspar sin rayar. Si no cuentas con una, un cúter o una navaja puede servir, siempre con extremo cuidado para no dañar la superficie. Este proceso eliminará la silicona más visible, pero aún quedará una fina capa adherida que necesitarás quitar para preparar la zona para una nueva aplicación.

Luego, es fundamental usar guantes y trabajar en un espacio bien ventilado, ya que los productos caseros suelen tener olores fuertes y vapores que conviene evitar inhalar. Aplica el solvente elegido sobre la silicona restante y déjalo actuar entre cinco y diez minutos. Este tiempo permitirá que la silicona se ablande lo suficiente.

Ahora que la silicona está reblandecida, utiliza una esponja o estropajo abrasivo para frotar suavemente en círculos, sin aplicar demasiada fuerza para no rayar la superficie. Poco a poco verás cómo la silicona cede y se desprende. Finalmente, limpia a fondo la zona con un detergente adecuado para el tipo de superficie, asegurando que quede lista para un nuevo sellado. Así, con paciencia y cuidado, podrás eliminar restos de silicona de forma fácil y sin dañar superficies, incluso con recursos caseros.

Puro vinagre y espátula, a la vieja usanza

En caso de que estés en contra del uso de productos químicos complejos o solventes agresivos, esta última opción es para ti. Primero, si la superficie es resistente y no te importa arriesgarte a pequeñas marcas, una espátula metálica será la opción más efectiva. Pero si trabajas sobre azulejos delicados, vidrio o cualquier material que pueda rayarse, mejor usa una espátula de plástico o un raspador suave.

El siguiente paso es preparar una solución de vinagre que actúe como disolvente natural. Mezcla vinagre blanco con agua tibia en una proporción de una parte de vinagre por dos de agua. Humedece un paño o una esponja con esta mezcla y aplícala directamente sobre la silicona endurecida, frotando con suavidad para comenzar a ablandarla.

Deja actuar la solución durante unos 10 a 15 minutos, esto con el fin de que la silicona pierda adherencia y se vuelva más fácil de remover. Una vez pasado este tiempo, utiliza la espátula para levantar y retirar los restos. Notarás cómo la silicona cede con poco esfuerzo, evitando daños y arañazos en la superficie. Puede que se vea viejo y rudimentario, pero ciertamente lo antiguo sigue siendo útil para resolver problemas modernos.